Haciendo énfasis se desconoce la fecha exacta de la introducción de la papa en Europa, es probable que haya llegado a través de las Islas Canarias de España, donde se cultivaba el S. tuberosum por lo menos desde mediados del siglo XVI (registros posteriores revelan que se suministraban papas a los pacientes del Hospital de la Sangre, en Sevilla, en 1573).
Si bien la patata, como la llaman en España, al principio era más preciada por su flor que como cultivo alimentario, fue esencial en la agricultura española durante casi todo el siglo XX, con una producción anual superior a 5 millones de toneladas hasta el decenio de 1990. Sin embargo, hoy en día, como en le resto de Europa, en España está disminuyendo la producción de papa. En 2007 este país produjo 2,5 millones de toneladas de estos tubérculos, y la superficie donde se cultiva se redujo de 270 000 hectáreas en 1990 a menos de 90 000.
En consecuencia hoy España importa un gran volumen de papas. Desde 1990, las importaciones anuales de papas crudas y elaboradas, principalmente de Francia, Alemania, Italia y Marruecos, ha aumentado de 395 000 toneladas a 1,2 millones de toneladas.